| Artículos | Volver a Salvar Vidas | ||||||||||
Cuando Callar es Infame | Por Jacques Sagot
Señor Cura párroco: Aun el mas puro y noble de los rostros tiene sus imperfecciones. La iglesia católica ha asumido en Costa Rica una labor pastoral fundada en la caridad, la solidaridad y, sobre todo, en la primacía de la misericordia por encima de las sentencias condenatorias. Esta ha sido la mas bella manifestación de la doctrina social que desde hace mas de un siglo profesa. Para ofrecer abrigo y confortación a los indigentes y los enfermos, ha creado albergues atendidos por hombres y mujeres cuyo compromiso social enaltece al ser humano. Pero las verrugas cancerosas hay que extirparlas, y ello antes de que propaguen por metástasis a todo el cuerpo social. Por eso le escribo. Y lo expongo. Y lo denuncio. Cerca de su parroquia, una mujer tenaz y caritativa creo un albergue para brindar atención y afecto a los enfermos de sida. Atención medica pueden recibirla en otros lugares, pero el cariño - que por definición es personal y singularizado - es algo que las instituciones rara vez pueden ofrecer. Y esto es precisamente lo que ella les da a manos llenas. Con ínfimo apoyo institucional y a contracorriente de mil necesidades burocráticas, ha dotado de techo alimento y medicinas a decenas de miles de seres humanos desertados de sus propios cuerpos: hombres y mujeres que encarnan los versos de Baudelaire: "Señor, dame la fuerza para contemplar mi propio cuerpo sin horror" Continua
|
||||||||||
| Artículos | Volver a Salvar Vidas | ||||||||||
|
||||||||||
|