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Por Berta Sperber, Socióloga y Psicóloga sistemática
Las personas estamos muy acostumbradas a vivir nuestra sexualidad como algo disociado del resto de nuestras vidas, como parte de una idea disgregada superficial de la vida. Podemos discutir, estar distanciados, desconectados o traicionandos, pero pretendemos que todo siga bien en esta area. Nos sentimos angustiados, frustrados o impotentes con la vida, pero queremos técnicas que nos den satisfacción sexual. Reducimos la sexualidad a una función y nos preocupamos por ser eficientes y por mostrar nuestra capacidad amatoria. Confundimos seducción con manipulación y actuamos simulando sentimientos o tratando de encontrarlos o inventarlos.
Tratamos las disfunciones sexuales como problematicas e independientes del resto de nuestro acontecer y ser, y esperamos sentimos plenos proponiendo vacíos. |