 |
Osho (1931 - 1990)
(Rajneesh Chandra Mohan Jain)
Místico hindú. Criticó todas las tradiciones religiosas, sociales y políticas. Insistió en que todo individuo debe experimentar la verdad por sí mismo, en vez de acumular conocimientos y creencias dadas por otros. Osho fue para sus seguidores (sannyasins) un Buda, un Cristo de los últimos tiempos. Para los gobernantes del mundo y religiosos oficialistas fue sólo un personaje controvertido y molesto, con ideas peligrosas para la juventud, que apuntaban a destruir las bases de la sociedad. La prensa le juzgó llamándolo “gurú del sexo” y “santón de los ricos”. Las enseñanzas de Osho abarcan toda una gama de asuntos, desde la búsqueda individual del sentido hasta los temas sociales y políticos que las sociedades de hoy enfrentan. Osho jamás escribió libros. Sus obras fueron transcripciones de grabaciones en audio y vídeo de las charlas que ofreció durante los 35 años que se dirigió al público. Desde Sigmund Freud, hasta Lao Tse, desde Gurdjieff hasta Gautama Buda, desde Jesucristo hasta Rabindranath Tagore... intentó destilar de cada uno de ellos, la esencia de lo que se conoce como la búsqueda espiritual del hombre contemporáneo, basándose no en una comprensión intelectual, sino, en lo que él denominaba, la propia comprobación existencial de la experiencia. Su médico afirma que el sufrimiento es el efecto del veneno de las prisiones americanas. A las 17:30 del 19 de enero a la edad 58 años, su espíritu vuela. Sus discípulos lloran desconsolados. Su muerte fue noticia internacional de las agencias cablegráficas que hacían notar un dato curioso: el críptico epitafio grabado en la tumba que guarda sus cenizas había sido escrito por el propio maestro pocos días antes de morir: "Osho nunca nació, nunca murió, solamente visitó el planeta Tierra entre el 11 de diciembre de 1931 y el 19 de enero de 1990". Respuesta junto antes de su muerte cuando le preguntaron qué pasaría cuando se fuera: Si hay algo de verdad en lo que he dicho, sobrevivirá. La gente interesada en mi trabajo llevará la antorcha, sin imponer nada a nadie... Deseo que no olviden el amor, porque si no es sobre él no se puede fundar iglesia alguna. La conciencia no es monopolio de nadie, igual la celebración, el regocijo y la mirada inocente de un niño... Conózcanse a sí mismos pues el camino es hacia adentro.